La mayoría de los adolescentes que tienen actitudes violentas hacia sus padres, presentan aires de grandeza y sensación de tener derecho a todo.
Dos grandes escenarios son los que influyen en la posibilidad de que un niño se convierta en un adolescente agresivo.
El primero, un ambiente violento, un hogar en el que el niño se ve expuesto directamente a la violencia. Por ejemplo, cuando los padres se agreden entre ellos o cuando uno agrede al otro.
El segundo tiene que ver con la ineficiencia de los padres, con progenitores "excesivamente permisivos" , asociadas a las agresiones de hijos a padres; algunos estudios afirman que cuando los padres son demasiado permisivos y no se ocupan de sus hijos éstos tienden a adoptar el rol de padre, o con "carencias afectivas", esa falta de afecto ambiental en el desarrollo narcisista y en sentimientos de sentirse desconectado y poco querido de los adolescentes.

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