No hace demasiado tiempo que ocurrió un caso de violencia filio-parental que nos impactó mucho y nos gustaría hacerlo público para aquellas personas que no hayan conocido la noticia.
Se trata de un chico de tan solo 26 años, que ha sido acusado de matar a su madre, Soledad de 66 años, y además de descuartizar el cadáver. Madre e hijo residían juntos en el distrito de Salamanca de Madrid y él presentaba 12 denuncias por maltrato hacia su madre.
Si el chico no tuvo suficiente con matar a la persona que le dio la vida, también la descuartizó en pequeños trozos que repartió en diferentes tuppers. Además, confesó haberse comido parte de los restos y que otros se los dio a su perro.
Con esto no queremos hacer creer que todo aquel joven que maltrata a sus progenitores acabe matándolos y/o descuartizándolos pero sí queremos haceros conscientes de que en muchas ocasiones la violencia filio-parental llega mucho más lejos de lo que nosotros pensamos. Todo comienza con una contestación fuera de tono o un simple portazo, llegando en ocasiones a casos tan extremos como, por ejemplo, el que acabamos de exponer.
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